Aznarín anda diciendo que España se rompe (por enésima vez), medios de derechas dicen que esto va camino de una dictadura socialista al puro estilo sudamericano y, lo peor, que parecen disfrutar con las malas acciones de los demás, medios de izquierdas dicen que la culpa, al fin y al cabo, es de la Iglesia, que algo habrá hecho mal.
¿En qué cambian nuestras vidas si el día de mañana hay un cambio de gobierno? Los ricos y los pobres seguirán siendo ricos y pobres. En el Congreso de los Diputados seguirán riendo, abucheando y aplaudiendo, como si hablan de las ayudas a la Federación Catalana de Petanca, a quién le importa, la cosa es hacer ruido. Los coches oficiales seguirían quemando gasolina, los viajes oficiales seguirían fundiendo dinero, los trajes de las ministras serían igual o más espectaculares, los reyes seguirían esquiando y navegando...
No existen héroes en nuestra clase política, nadie renuncia a nada sin llevarse a otros consigo. No existen ideas propias, si no ideas de partido, doctrinamiento puro y duro. No existe el renunciar a votos por unas buenas decisiones. Si tú me votas esta ley, yo te voto la tuya.
Permitimos que nos gobierne gente sin ningún tipo de preparación. El ingreso en la vida política no está condicionado por un "¿qué aportarías tú para que esto funcione?", más bien la condición suena a "¿qué harías tú para que el otro no funcione?". Si uno es corrupto, el otro más.
Así es España, da igual que yo esté mal mientras mi vecino también lo esté.
Y no estamos condenados, hay más soluciones. No les votes.
http://www.enpositivo.com/el-ejemplo-de-islandia
P.D: mientras escribía esto me encontré con un buen ejemplo de cómo funciona la política en este país:

